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Mostrando entradas de marzo, 2023

Las patrañas del amor... parte 2

Mercedes Helnwein. Cousin (acercamiento). 2003 « »  —Voy a dejarte hoy, 28 de diciembre, para que creas que no es enserio y me busques después. No, voy a dejarte el último día del año, que sea tu cruel desprecio la última campanada…— No es costumbre, pero sí es ejercicio aquello de hablarle al espejo para ver lo ridícula que me vería, así me he librado de muchísimas situaciones vergonzosas.  Al final no lo dejé, preferí irme construyendo una verdad ¿o era una certeza?  Resultaron agravios inocentes, errores, destiempos, sudor de manos, squirting, el mejor sexo que he tenido en mi vida, mensajes diarios, fotos, videos, luego silencios. Todo acabó en una estúpida tentativa de plagio: quise para mí un hombre que ya tenía su compromiso –asquerosamente insulso– con otra mujer. Claro que no lloré. Eliza, sólo lo viste contadas las veces con una garrita.  Amor: concepto bíblico, teología, praxis   Así nada más una definición de amor en la Biblia pues no la hay, pero a...

Las patrañas del amor cristiano (parte 1)

Helnwein, G. Self Portrait . 1977   « » —Hoy se casa mi hijo— la cabrona se atrevió a llamarme nada más para dar aviso del punto final de una relación que yo ya no quería. En cuanto colgué se quebró mi garganta. Lloré un día. Luego, años después, logré lo que en realidad deseaba para mí: un amante que regresa cuando sabe que debe regresar. No un esposo. No un novio. Yo lo quería, pero no estaba en mis planes casarme. Luego, años después, en mi vida tengo a un alguien que va y viene cuando yo se lo permito. Eliza, yo tengo una vida plena ¡no por el amante! Mi vida es mi voluntad, eso.   Creer y Tener fe La Biblia no es diccionario. Ni ensayo. Ni estudio “de…”. La Biblia, así llanamente, es un libro ¿de ficción? Bueno, pues entienda lo que usted guste. Escribió Antonio Aguilar “mi gusto es ¿y quién me lo quitará? solamente Dios del cielo me lo quita” y si Dios quita gustos, pero no existe ¡pues que chingados! Guste lo que le dicte la voluntad. Al cristiano no le gusta ...