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CÁSCARA DE NUEZ

Maite Zaitut 3


Correo electrónico. Nombre, arroba, algo, punto, algo.
Nombre, coma, enter.

Había buscado una forma sencilla de viajar, un pretexto fue lo más fácil. Cuando tienes un pretexto puedes justificar lo que sea y, aunque siempre sospechoso, me he visto presionada para hacer lo que ya se había anunciado con uno o dos chivos expiatorios.

Tomé pues la excusa de una beca en Finlandia pero no la gané y luego me dio un vértigo que me hacia tropezar mucho, incluso a veces caer; fue entonces que decidí ir a la playa pero con estos calores tan tremendos no parecía buena idea porque todos saben que odio el calor.

Regresé al principio. “Lo complicado de viajar es siempre el dinero” era el nuevo pretexto para declinar mi propia oferta. Como premio de consolación aposte el lado derecho de mis anteojos, tenía ya muchos años sin jugar Catán, perdí la primera partida frente a un grupo selecto de extraños: a mi derecha lo que parecía más un nido de ropa pero era una chica de esas que se entrapan con tres o cuatro capas de suéteres; después de ella un fulano que se presentó como el Catrín del Puzzle; Gonzalo (quien me invitó para reanimarme) y finalmente a mi izquierda Astrid.

Como esta era una partida semiprofesional no se puede utilizar expansión, así que el Master quedó fuera. Yo no lo conocía, ya lo había visto un par de veces pero no me había tocado jugar con él, menos cruzar alguna charla sobre el clima.

Cerca de las 24 horas me despedía de Gonzalo, después de perder ya no tenía nada que hacer ahí, ¿te ha pasado? Que estás en una reunión y de pronto ya no hay más cigarros que oler, ni bebidas que refresquen la frustración de un proyecto que nunca arrancó. “¿Quién se anima a uno último?” El Master recorrió con la mirada la sala-comedor hasta llegar a mí, me vio directamente a los ojos e hizo un gesto invitativo.

La cosa es que ya no tenía nada para apostar (acá no se vale poner dinero). El Master me dio dos boletos para la ópera “si pierdes yo tomo uno de estos. Si ganas me invitas”. Jugué. Salimos. La pasé bien.
Sí, hasta acá puedo escucharte. Sí, apliqué la de Seinfeld, ahora sólo somos amigos.

¿Vas a venir? No has contestado directamente y sé que no debería pero me hace falta un sí o un no. En dos semanas voy a Bilbao: Zamakola Kalea #152, Bilbao, País Vasco. Te veo en la Usubiaga o junto, donde Lalin. Ya sé que no necesitas venir, pero que yo ande por allá parece un buen pretexto, ¿no?

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