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DIVORCIO CERCANO

Ayer vi The Wife. Como siempre lloré un poco, porque yo siempre lloro con películas, comerciales, canciones, lo que sea. Un señor escritor recibe el Nobel de Literatura, mal habido reconocimiento a la carrera que, en secreto, le formó la esposa.

A petición del público el play list de esta entrada:
Far away so close, U2
Sorry Seems To Be The Hardest Word, Elton John


Esta historia es la de muchas mujeres, sí, todavía hoy ¡Vamos! Desde dejarse vencer en el póquer, preguntar ingenua porqué un fulano es el mejor portero del mundo, solicitar que se abra un frasco; hasta hacerse pequeña, secretaria y asistente para que el marido tenga el éxito que está buscando, o nada más para no arruinarse su autoestima.

Y entonces uno se despierta un día con que ya no se recuerda dónde quedó la cédula profesional, con que nadie (¡NADIE!) sabe dónde están las toallas o la mayonesa, nadie repara en el bote del baño sin bolsa de plástico, o que uno, también tiene ambiciones.



Cerca

Hace muchos años me cansé de decir que mis papás son la pareja más feliz que conozco,  nadie me cree (pero que sí, en serio, este abril cumplen 40 años de compartir la vida). No sé cómo lo han hecho, y cuando les he llegado a preguntar me miran como si cuestionara una obviedad; terminan por decirme que los jóvenes de  hoy tenemos un problema. Pobrecitos de nosotros, hemos complicado todo.

En estos días de lo “políticamente correcto”, me he encontrado cuidando mis palabras con algunas personas, tal parece que está mal decir esposo o marido ¡peor si se antepone un ! es mejor decir compañero o pareja. Hablar de matrimonio es terreno arenoso; me han dicho que yo veo el de mis papás perfecto porque son mis papás, que seguro están hastiados uno del otro, se odian y están juntos por costumbre. Con estos argumentos me di cuenta un día, de que cada quien habla de cómo le va en la feria.

¿Cómo me ha ido a mí en la feria? En noviembre de este año, el día primero de ese mes, mi “compañero” y yo cumplimos 7 años juntos en un literal y cursi “en las buenas y en las malas”. Todavía estamos escribiendo y borrando una serie de reglas sin sentido que nos guían en el fino arte de estar con un alguien que no es uno mismo. Sin mucha sorpresa he descubierto que no es que necesite estar con él, yo quiero, mi voluntad está entregada al más grande proyecto…

¡El matrimonio es un proyecto? Pues yo no sé. Sólo puedo decir que sabemos que hay días malos, otros muy malos. Hay días en los que dejamos de trabajar para ver series. Hay semanas que nos enajenamos con un tema y no pelamos a nuestros hijos porque nos sale un fantasma por detrás y no paramos de hablar y hablar de cualquier meme estúpido que encontramos, del libro que estamos leyendo, de la noticia que ni leímos pero cuyo encabezado nos hizo pensar una tesis doctoral. Aunque los dos le huimos un poco a lo cursi, puedo decir que nos hacemos que ser mejores personas. Y así, sabemos que no estamos exentos de infidelidades, hartazgo…di-vor-cio.

La gente se separa, aun cuando al casarse no lo tuviera contemplado, pasa.


Divorcio

-Se separaron
-Qué bueno, ese güey es un cabrón (O algo así dije)

Alguna vez me dijeron que las mujeres somos parte de un club sin suscripción donde todas nos apoyamos incondicionalmente, lo cual explica porque todos los hombres son unos cabrones. Sí, un poco sí. Tal vez por eso pensé, inmediatamente después de escuchar la noticia de que unos amigos se habían separado, que fue culpa de él porque ella es un pan de Dios que ya lo había soportado todo muchos años, haciendo eso que dije en los primeros párrafos de este escrito.

Tardé muchos días en sentirlo. Mis amigos, pero amigos carnales, la banda…se separaron, su familia ya no es. En las fiestas faltará uno de los dos. Yo estoy muy loca, en serio, o talvez todos estamos igual ¡pero no lo dicen! Mis amigos son como mis hijos, los atesoro y creo que por eso estuve en shock un rato. Al calor de las chelas mi amigo me contó su versión, y así me di cuenta de que era real; al otro día no tenía cruda (¡eh!) pero por fin me sentí triste ¡Claro que estoy triste! Son mis amigos y lamento mucho que tengan que pasar por aquello de hacer cajas y separar cosas, “tu esto, yo aquello”, papeles, cosas.

¿Por qué la gente se deja? Nadie, nadie se casa para dejarse ¿no? ¡NO? Yo volteo la cara hacia la derecha y veo a este gran tipo de barba y lentes y me pregunto qué tendría que hacer este señor para que yo lo dejara, para dejar de intentar, de amar. Mierda, ¿qué tendría que hacer yo para que él me dejara? ¡Y nuestros hijos? Yo no puedo quedarme con el grande porque legalmente no es mi hijo, ¡pero sí es mi HIJO! Lloraré toda la vida por mi hijo-no- hijo y la nena, que tanto adora a su padre… sí, me pongo histérica.

Cantaba José José que el amor acaba, yo no creo que sea así, es que se deja de amar. Pero luego escribo al respecto porque tiene mucho que ver con este cristianismo mío que a uno que otro le cae mal. Sólo quería dejar esta nota: el amor no acaba, uno acaba por dejar de amar. Y no es lo mismo.


¿Será mejor guardarse para uno y no sufrir?

No encuentro mejores palabras para describir este asunto del divorcio que las de Sir Elton John It´s sad, so sad, it´s a sad, sad situation and it´s getting more and more absurd. Claro que se vuelve una situación absurda, te das cuenta y no, ves pero no haces nada, entonces un día pasas de “El Cumpleaños” de Chagall a “La Tragedia” de Picasso.

Necesitaba escribir al respecto, yo, para mí; porque aunque no me ha sucedido, me duele. Desde aquí abrazo a mis amigos, porque sé que pasan por un rato amargo, triste, de ajuste, pero para estar mejor entre ellos y con ellos. Los aplaudo por ser valientes, por no guardarse al inicio ni al final. Y ALV, en verdad creo que algo lindo vendrá de este divorcio cercano.

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